Abatir (2)

Luchar contra algo, poner los medios para atacar o reducir.

La palabra ABATIR es una de las favoritas de los políticos mejicanos, maestros en el arte de seducir por la palabra y mantener incólume su honor en medio del fracaso más estrepitoso.  ABATIR proyecta un aura de conocimiento, un sonido contundente, parece transmitir un mensaje claro y, sin embargo, carece del más mínimo compromiso.  Nada se dice de precedencias, medios o fechas.  El término político ideal.

De tanto manoseo de puño o boca de políticos y periodistas, ABATIR ha evolucionado de ser un mero sinónimo barroco de reducir, para representar la promesa de un esfuerzo, el compromiso de una lucha, la victoria anticipada sobre lacras y ponzoñas.

ABATIR establece, por su mero uso, la equivalencia entre la voluntad, expresada en palabras, y el cumplimiento final del objetivo.  Quien dice “tenemos que abatir la contaminación” es capaz de ponerse el mismo huevo frito en la solapa que el que le correspondería a alguien que, de hecho, hubiera conseguido hacer respirable el aire o potable el agua.  Todo un triunfo basado en la manipulación del lenguaje.  En este plan, ¿a quién puede interesarle el esfuerzo y el desgaste de hacer cosas por las que no va a obtener un reconocimiento adicional?.  El pobre George Orwell, siendo británico, estaba condenado a ser un principiante.

ABATIR, en fin, es palabra fiel compañera de toda lacra.   Y lo será mañana y pasado y al otro y al otro.   No hay penurias suficientes para que de su explotación puedan comer todos los políticos, así que se hace preciso la reutilización del concepto; en estas elecciones y en las próximas y también en las siguientes y así sucesivamente ad calendas graecas.  Naturalmente hay temas comunes no sólo en el tiempo, sino también en el espectro político; el ABATIMIENTO de la corrupción es frase hecha en boca de cualquier candidato con posibilidades;  ABATIR la pobreza bandera de todo REVOLUCIONARIO o asimilado;  hoy, mañana, pasado…

Es el problema de siempre en todas partes.  Un problema que, en Méjico, ni siquiera se disfraza.  Con semejante experiencia,  este país está en vísperas de hacer cambiar nuevamente el significado de la palabra;  muy pronto los problemas que se desea ABATIR son aquellos que sin duda crecerán.Después uno se maravilla del escepticismo del mejicano.

Tenemos que abocarnos a abatir la contaminación”.

Ver CERRADA, DAR ATOLE CON EL DEDO, GUARURA, PERIODISMO, POLÍTICA.

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