Cerrada

Calle cerrada al tráfico general.

La CERRADA o PRIVADA es una urbanización “ad-hoc” que se montan los vecinos de un lugar para limitar el paso del resto de la ciudadanía por delante de sus casas.  Salvo en contadas ocasiones, las calles “cerradas” son propiedad pública y, en buena ley, deberían estar abiertas al común de los ciudadanos.  En cualquier lugar del mundo este tipo de actitudes usurpadoras serían perseguidas de oficio por las autoridades.  No así en Méjico por dos buenas razones, la inseguridad pública reinante y el imperio de la MORDIDA.

La presión de los vecinos amenazados por los robos obliga a los municipios a reconocer la instalación de CERRADAS en vías de escaso tránsito o calles sin salida.  Las asociaciones de vecinos centran sus acciones en convencer a las autoridades de que su caso es especial, su calle irrelevante para la circulación en la ciudad, y la posibilidad de robos, colapso de la infraestructura o accidentes de tráfico en su zona algo fuera de lo común.  En estos casos, no está de más contar con la suficiente influencia en el gobierno municipal, o tener crédito en la cuenta bancaria de los favores con gente influyente.  Basta con que tu vecino sea un tipo importante para casi asegurar que podrás gozar del beneficio de la calle libre de extraños. 

Por si todo lo anterior no surte el efecto deseado, siempre existe la posibilidad de recurrir al engrasador de todos los trámites, la MORDIDA.   La cosa no es tan sencilla como parece.  Al igual que en el resto de las actividades humanas, es provechoso contar con cierta experiencia o ayuda cualificada.  La primera prueba consiste en identificar a quién  pagar,  la segunda cuánto pagar, y la tercera cómo pagar.  Las reglas no se publican y no se acepta tarjeta de crédito.   Cuanto menos influencia y más débil sea tu justificación para la solicitud, más cara resulta la compensación razonable. 

La proliferación como setas de las CERRADAS por todos los barrios medianamente pudientes del noroeste, oeste y sur de la CIUDAD DE MÉXICO es muestra fehaciente de que todo tiene un precio.  Contrariamente a lo que uno podría pensar, el sistema funciona bastante bien.  Todo el mundo queda contento;  los vecinos se sienten más seguros, los funcionarios cobran su necesario extra, mucha gente encuentra empleo como vigilante en una cerrada y los ladrones que conocen el lugar evitan que los desconocidos coman de su zona.

Los únicos problemas se presentan cuando los municipios cambian de manos y los nuevos servidores públicos descubren los restos del pastel.  Como es lógico, desean dárselas de limpios, ganar tiempo y meter la mano.  Entonces los periódicos se pueblan de historias sobre cerradas ilegales, derribos de vallas, etc. que acaban en cuanto el nuevo gobierno municipal se consolida en el poder.

Ver TORERO.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: